
En esta época de graduaciones, le escribo a la universidad del Sagrado Corazón en Purchase, New York, Manhattanville University (antes Manhattanville College) para preguntarles si por casualidad tiene copia de la tesis de graduación de Mami (la escritora Rosario Ferré, clase de 1960). Me escriben que lamentan que la universidad no tenía la costumbre de guardarlas.
En el mismo mensaje, me mandan el resultado de su investigación: una foto del anuario, menciones de ella en el periódico estudiantil, The Centurion, y una reseña en el periódico de la ópera Tosca, realizada en el viejo Metropolitan Opera House, en Broadway y la 34, en el otoño de 1959.
La foto en blanco y negro del anuario es una composición cuidadosa. Es el retrato de una misteriosa y exótica joven morena. Su pelo siempre largo y lacio ha sido transformado en un peinado corto de ondas oscuras y suaves. El cabello, las cejas, y los ojos negros hacen contraste con la tez alucinantemente blanca. Los labios pintados sonríen levemente. La dirección postal de la casa de mis abuelos en la calle Reina Mora en la Alhambra en Ponce es un detalle curioso, que armoniza con una versión corta y melancólica del poema “La guitarra” de Federico García Lorca.
La reseña de Tosca no podría ser un texto más diferente. La sangrienta ópera de Puccini cuenta la historia de una cantante que se suicida, tirándose de los parapetos del Castel Sant’Angelo. Su amante muere fusilado, a pesar de que Tosca ha acuchillado a su verdugo. Mami resume la ópera por actos y deja en claro su preferencia por el antagonista, el Baron Scarpeta, y por su aria amenazante, cuando se regocija de su perversión.
“La interpretación de Leonard Warren,” escribe, “fue excelente, especialmente en ‘Gia, mi dicon venal,’ donde seduce a Tosca con tonos apasionados y sutilezas vocales increíbles.”
Para escribir la reseña, Mami tuvo que hacer un viaje de tres horas de Purchase a la vieja ópera en Manhattan. Tuvo que tomar una guagua a White Plains, un tren a Grand Central Terminal, y un subway a Penn Station. La ópera quedaba a tres cuadras de la estación del tren. Y tuvo que repetir el viaje de regreso, posiblemente al otro día. No me sorprendería que hubiera ido sola. Como quiera que fuera, la joven que hizo el viaje de los campos de Purchase al centro de Manhattan para escribir una reseña sobre Tosca, estaba lejos de la joven del anuario.
En The Centurion de enero de 1960, pocos meses antes de su graduación, el periódico anunciaba que se planeaba una boda ese mismo verano para la editora de la sección cultural del periódico estudiantil, y la graduanda con una concentración en literatura inglesa.
Quince años después, Mami publicó obras truculentas como “La muñeca menor,” “La bella durmiente” y “Cuando las mujeres quieren a los hombres.” Los cuentos revelaban la crisis de identidad de la burguesía puertorriqueña. Sus textos de universidad ya encarnaban esa lucha interna entre el romance y la pasión.
One response to “Entre el romance y la pasión”
Very nice. Gorgeous picture