
Hablé por teléfono con Evy Lucío Córdova ayer. Está escribiendo un libro sobre su Coro de Niños de San Juan. Me cantó de memoria su precioso “Canto a Borinquen.”
Reproduzco sus palabras, aunque las he cambiado un poco para darles un efecto dramático.
“Compuse la primera mitad cerca de 1960, de un solo golpe,” me dijo.
“Mami y yo veníamos de regreso de visitar a mi Tío Moncho en Arecibo, el pueblo donde nací. Íbamos en el Oldsmobile eighty eight, negro de capota blanca de Mami [doña Carmen C de Nicholas] por la carretera militar. Yo tendría unos veintiséis años. Era el mes de diciembre, unos meses antes de la zafra de la caña.”
“Yo conducía porque me encantaba. (Me decían que yo era tremenda chofera.) Y porque Mami guiaba malísimo, aunque había sido la Presidenta de la Cruzada Cívica Pro Seguridad de Tránsito, y había sido responsable por que le pusieran líneas blancas a las carreteras del interior. Por eso, íbamos lento. Cuando yo iba sola, iba como una flecha.”
“A un lado de la carretera estaba la hacienda de piña pan de azúcar, al otro lado una plantación de caña.”
“No sé si alguna vez has probado esas piñas. Son más pequeñas que las de Hawaii, pero también son mucho más dulces. Dicen que la dulzura viene del hecho que después de la quema de la caña, las cenizas cruzaban la carretera, se posaban en las coronas de las piñas jóvenes, y las hacían más dulces todavía.”
“Cuando vi unas plumas sobre las espigas de caña que se mecían en el viento que soplaba del mar, le pregunté a Mami que qué era eso. ‘Nena,’ me dijo ‘esa es la flor de la caña. Es la Guajana.’”
“La palabra me pareció bella y me dio la idea. ‘Yo tengo que escribir algo sobre la Guajana, algo a Puerto Rico,’ me dije.”
“Ahí mismo empecé a tararear la melodía y no paré hasta que llegamos a San Juan. Unas horas después, cuando llegamos a casa le dije a Mami, ‘la tengo, la tengo’ y me encerré en mi cuarto para escribir la canción con la ayuda de mi guitarra. Me salió la letra y la melodía toda junta.”
“Varios años después compuse la segunda parte. La melodía era la misma. Mami y yo estábamos en Madrid, y yo extrañaba mucho a Puerto Rico. Cuando se la enseñé, Mami me dijo, ‘Ahora sí, Nena, está terminada.’”
Le pregunté a Evy si la presencia de su mamá había sido el motor para la canción. “Sí,” me dijo “Mami fue mi inspiración.”
2 responses to “La inspiración del “Canto a Borinquen””
Beni gracias por compartir me enanto
Una fascinante historia y una mirada a un aspecto de la sociedad puertorriqueña de aquella época. Evy y yo nos reímos frecuentemente. Después de un concierto de del Coro de los Niños,fui a saludar a Evy y los jóvenes cantantes por la excelencia del programa.
Evy, con mucha cortesía , me presentó al Coro docents,al grupo dice do”Este es el compositor Francis Schwartz cuya música NO PODEMOS CANTAR.
En años posteriors Evy y yo nos reimos de esta memoria chispeante.