
El fin de semana pasado, asistí al Festival de Cómics de Nashville donde Kayla E, artista de descendencia Mexicano-Americana y oriunda de Texas, habló sobre su primera novela, Precious Rubbish, publicada en mayo de este año. El New York Times le hizo una reseña muy positiva, y el mes pasado, ganó el prestigioso premio Ignaz por la mejor novela gráfica del 2025.
Se trata de un cómic autobiográfico sobre la niñez terrible de la autora durante la primera década de este siglo, y sobre sus consecuencias en su vida adulta. Toca temas inhumanos como el abandono y el rechazo de sus padres, el abuso sexual interfamiliar, el incesto, el alcoholismo, y el suicidio. Muchas veces las ilustraciones son gráficas y espantosas. Es un cómic difícil de leer y no apto para menores.
A la misma vez, la forma de las caricaturas, el diseño de las páginas y los cuadros, y el formato diverso del libro (incluyendo anuncios para varios productos ficticios) están todos inspirados en cómics de los cincuentas y sesentas como Little Lulu, Popeye, y Peanuts. Sobre todo, se nota la influencia de Archie. Los colores son primarios, y sigue sus diseños, como la página de modas y la “chica calendario.” La forma idealizada del cuerpo de la protagonista, Kayla, calca los cuerpos de Beti y Verónica. El uso del cómic es irónico, y su yuxtaposición con el contenido horroroso produce una sensación extraña en mí.
De niño, me encantaban los cómics. Los compraba en la desaparecida Farmacia Totti del Condado, cerca de la casa del doctor Bailey K. Ashford, en la avenida del mismo nombre, a finales de los sesentas y principios de los setentas. Prefería los superhéroes como La Linterna Verde, El Enmascarado de Plata, y Fantomas. Pero de vez en cuando me compraba un Archi en español porque me identificaba con Reggie (su enemigo perpetuo) y me fascinaba Torómbolo (el proto-nerdo y su mejor amigo).
La cara y las piernas de la protagonista de Precious Rubbish hacen contraste con el busto, caderas, y cintura “reloj de arena” de Beti y Verónica. Sus poses son las de los “pin up girls,” pero su nariz es grande y roma, sus ojos están vacíos, su boca es pequeña, su pelo es corto, y sus piernas son velludas. El muñequito es un compuesto tan extraño como el cómic. Es el efecto del choque entre el mundo infernal de Kayla y el mundo “perfecto” de Riverdale.
Kayla tiene algo de Torómbolo. El amigo de Archibaldo come cantidades industriales, pero es flaquísimo, está pegado a una nariz larguísima, no le interesan ni Beti ni Verónica, y usa una corona de sombrero. Está completamente fuera de lugar, pero se ríe de todos y es el personaje más memorable del pueblo. Su ironía es el origen del humor negro de Precious Rubbish, y es el salvavidas de todos nosotros.
Kayla E. vive con su esposa y dos perros en Carolina del Norte, fuera de contacto con su familia biológica.