
Los nidos (2025) es la primera novela de Xavier Valcárcel, escritor, co-fundador con Nicole Cecilia Delgado del proyecto editorial Atarraya Cartonera, y autor de ocho poemarios.
La novela le sigue los pasos a Hilario, un artista y primo del famoso pintor cayeyano Ramón Frade, que regresa a Puerto Rico con dos amigos mexicanos después de seis años de ausencia. Encontramos a Hilario a bordo del vapor Julia, cuando atraca en la dársena del Viejo San Juan en 1909, justo antes de desembarcar y de ir con sus amigos a Ponce para entregar una caja de colores y recoger un retrato del Rey de España para un cliente mexicano.
El viaje ocurre unos diez años después de la invasión de Puerto Rico por las tropas americanas, durante una crisis económica que produce un alza de crímenes.
Los artistas, viajan por una isla al borde de un precipicio económico donde pintores como Frade y Miguel Pou han tenido que escapar a otros países, y han regresado para bregar y sobrevivir. La cultura isleña es además intolerante con las diferencias raciales y sexuales de sus habitantes. Pero los recién llegados se visten con ropas que llaman la atención, y expresan abiertamente sus deseos y preferencias.
En un momento del viaje, un teniente de la policía insular pone a los amigos sobre aviso. “En pueblo pequeño todito se sabe…Dígale a los muchachos como es que son las cosas acá. Para que sepan de una vez y no se lleven un mal recuerdo.”
Durante el viaje, el lector se va enterando poco a poco de la historia de Hilario, de su fuga de Puerto Rico, y la razón verdadera de su regreso, que lo llevará a él y a su querido amigo, Alber, a un encontronazo fatal, y a una revelación final.
La novela me recordó otra fuga durante la crisis de los años setenta en Puerto Rico. Poco tiempo después de que la revista universitaria que fundó con su prima fuera quemada públicamente por “brujería,” y por publicar cuentos “escandalosos” de escritores abiertamente homosexuales. Poco después de recibir incontables amenazas y burlas por correo. Poco después de un divorcio espectacular donde defendió su derecho a la patria potestad de sus hijos, en contra de ataques a su aptitud y competencia como madre. Mami se fugó con nosotros a México.
Recuerdo el momento de la fuga. La llegada al terminal de American Airlines en el aeropuerto. El miedo de Mami a que la policía nos descubriera y nos detuviera. Su prisa por pasar por seguridad. Mi confusión cuando ví por la ventanilla del avión la calcomanía que celebraba los doscientos años de la nación americana. Era 1975, un año después de la crisis del petróleo, que había hecho que Mami vendiera la mitad de la casa para ahorrar gastos.
Hoy, cuando la población de la Isla ha caído de 3.8 millones a 3.2 millones de personas, Xavier Valcárcel escribe que “irse no es traición.” Como las reinitas, volamos para sobrevivir.