
Hace unos meses salió publicado el libro Lolita Lebrón, sublime heroísmo por Pablo Marcial Ortiz Ramos.
Ortiz Ramos es historiador y editor de varios libros, entre ellos Las cartas (una colección de la correspondencia entre Lolita Lebrón y Francisco Matos Paoli publicada en el 2020). La presentación del libro tuvo lugar en El Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico el jueves pasado.
Ortiz Ramos describe su libro como un “esbozo biográfico.” Escribe que su intención es levantar un inventario de datos, y que quiere dejar que sean los textos escritos por Lebrón los que relaten su vida. A esos efectos, reúne en su libro una gran cantidad de textos de Lebrón, pero también de otras personas, inclusive cartas, grabaciones, memorias, discursos, y en la segunda mitad del libro, una gran cantidad de informes de carpetas policiales.
Ortiz Ramos no dice dónde está el archivo Lolita Lebrón, pero sugiere que está en busca de una institución que lo organice. La oficina y residencia de Lebrón se quemaron en el 2005, y la mayoría de sus escritos está en cajas, incompletos, y faltan páginas que pueden estar perdidas para siempre.
Al leer el libro lo que más me llamó la atención fue la referencia de Ortiz Ramos a “los papelitos” de Lebrón. Hay tres ocasiones en particular que me parecieron interesantes en el contexto de un libro que se presenta como un inventario de datos y textos para contar una vida.
En la primera, Ortiz Ramos describe el momento dramático cuando Lebrón recibe un mensaje por medio de una colaboradora del líder nacionalista Pedro Albizu Campos unos meses antes del ataque de Lebrón al congreso de los Estados Unidos. Lebrón recibe “un papelito” que se lee emocionada y pica en pedacitos inmediatamente.
En la segunda, Ortiz Ramos dice que Lebrón deja constancia en “un papelito” de una visión mística: una compleja medalla compuesta de varias partes (retratos, símbolos, escrituras) que representa el mundo entero.
En la tercera, es Lebrón la que se refiere a los “papelitos.” Después de una cuidadosa descripción de otra visión (una cruz en el cielo con la luna en el centro), Lebrón se dirige a la Virgen, y le hace entrega “de estos papelitos como recuerdo de nuestro eterno amor.”
La relación que establece Lebrón entre sus papelitos y el recuerdo nos da la clave para entender la primera mención. El papelito es un recordatorio, una forma efímera, transitoria de escritura cuyo propósito o función es causar el recuerdo de algo que se lleva dentro. Algo que se ha aprendido de memoria y que el papelito recuerda, o algo que el papelito meramente nos ayuda a recordar.
Parte del mensaje no dicho del papelito de Albizu Campos tuvo que haber sido pícame en cantitos después de leerme. Ya Lebrón sabía para sus adentros lo que tenía que hacer, y el papelito podía desaparecer.
De la misma forma, los papelitos desaparecidos del archivo de Lebrón nos recuerdan los ideales que todos llevamos ya en nuestro corazón.